– ¿La carrera por el futuro? – No, por el lenguaje*

 06 - 01 - 22


El Times, sucursal concisa en castellano del New York Times (NYT), ofrece notas situadas a la derecha de sus pares en inglés en el diario principal. No es que el NYT anglo sea muy de izquierda. Ni de cerca. Lo que se percibe de El Times es que se coloca junto a los hispanos reaccionarios, con plata y poder e ignora a la masa a menudo ilegal, sin plata y sin poder. La versión en español abraza más que la versión inglesa la unanimidad de ideas que difunden los otros grandes medios dominantes del país. Cuando sus periodistas opinan y suponemos que son sinceros, se tornan más papistas que el papa. Véase el breve párrafo siguiente de Elda Cantú, redactora principal para América Latina. El martes 4 de enero estuvo a cargo del artículo de cabecera (“La carrera por el futuro”) en la edición exprés del boletín de El Times:

En Bolivia, cuyo salar de Uyuni concentra la mayor reserva de litio del planeta, EnergyX, una empresa de Texas busca aplicar una nueva tecnología para aprovechar los depósitos del país y convertirlo en una potencia energética. Sin embargo, la política local, el nacionalismo y la desconfianza en las inversiones extranjeras obstaculizan el experimento, pues hay quienes consideran que el Estado y los ciudadanos deben participar en la formulación de la estrategia.

1. Si viviéramos en un mundo racional y democrático la política local debería ser el factor principal en la decisión soberana de explotar o no el suelo que se habita. Ningún obstáculo ahí para los decentes, no así para vivillos.

2. El nacionalismo siempre constituyó una mala palabra para los fundamentalistas del mercado y más aún en Norteamérica por lo que solo diremos que en América Latina optamos por otra interpretación. El nacionalismo que apreciamos defiende los intereses de una nación frente a los intentos de las naciones poderosas de apropiarse de bienes que no les pertenecen. De ahí que los países que adhieren a esta clase de nacionalismo prefieren la denominación nacional-popular. A estos opinadores norteamericanos, quizá bien intencionados, hay que deletrearles casi todo.

3. Si Bolivia – saqueada a lo largo de su historia en innumerables oportunidades por potencias imperiales – no tiene desconfianza en las inversiones extranjeras, quién si no.

Ninguna de estas tres nociones – política local, nacionalismo y desconfianza en las inversiones extranjeras – obstaculiza nada grandioso que venga de afuera. Se busca defender los intereses de nuestras gentes. No hay “sin embargo” que valga y el hecho de que “hay(a) quienes consideran que el Estado y los ciudadanos “deben participar” en la formulación de la estrategia [de explotación]” es una bendición divina difícil de empardar para creyentes. Para ateos, un ejemplo de la creciente conciencia terrena y soberana de nuestros pueblos.

* Publicado también en Rebelión el 15 de enero de 2022:https://rebelion.org/autor/alberto-luis-sacco/  

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