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Mostrando las entradas etiquetadas como Lecturas

Filibuster, gerrymandering, schadenfreude

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 28 - 02 - 22 Ahora que el mundo se viene abajo por una guerra que amaga precipitar el apocalipsis, invito a pasear liviano por el  New York Times  ( NYT ) – lectura previa al conflicto – que me deparó unos vocablos largos, medio estrafalarios, que no tienen en absoluto relación con Ucrania, la Federación Rusa o la OTAN. *** Los idiomas además de desarrollarse y engrosarse sin pausa poseen recovecos que cuando los descubrís te pasman de sorpresa. Mirá si no lo que pasa con anglicismos, galicismos, italianismos, el lenguaje inclusivo y otros de los que se apropia el castellano diario como si nada, gambeteando a la  Real Academia Española  (RAE) con zigzags de corte mundialista. El inglés también procede así – lo sabemos por Shakespeare y por ser la lengua de quienes a menudo se apoderan de bienes y territorios que no les pertenecen – quizá con menos culpa y más enjundia. *** Uno está leyendo con esfuerzo el  NYT  – que a veces te regala 10 notas al mes en su versión digital – y de repen

Ali, Nicolino, Horangel y Rucci

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16 - 02 - 22 En uno de los apartados de  Los días salvajes  – “Encuentro de dos mundos”,  publicado también en  Infobae  en 2018 con otro título  – Marcelo Larraquy narró una visita de Muhammad Ali a Buenos Aires en noviembre de 1971. Había sido invitado por el empresario peronista  Carlos Spadone , cercano a los gremios ortodoxos cuyos representantes más prominentes eran  José Ignacio Rucci  y  Lorenzo Miguel . De la visita que recuenta Larraquy recuerdo haber visto a Ali por la tele en el programa “Los doce del signo” de  Horangel . El astrólogo le hizo un cuestionario que se me olvidó todo salvo una pregunta dividida en dos. Preguntó si tuviera que elegir entre dos personas buenas, una blanca y otra negra, con quién se quedaría. Y qué si se tratara de una persona blanca buena y una negra mala. El intérprete tradujo: “ si las dos son buenas, elijo a la negra. Si la negra es mala me quedo con la buena persona ”. En realidad la pregunta subdividida no se destacaba como muy trascendenta

– ¿La carrera por el futuro? – No, por el lenguaje*

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 06 - 01 - 22 El Times , sucursal concisa en castellano del  New York Times  (NYT), ofrece notas situadas a la derecha de sus pares en inglés en el diario principal. No es que el NYT anglo sea muy de izquierda. Ni de cerca. Lo que se percibe de  El Times  es que se coloca junto a los hispanos reaccionarios, con plata y poder e ignora a la masa a menudo ilegal, sin plata y sin poder. La versión en español abraza más que la versión inglesa la unanimidad de ideas que difunden los otros grandes medios dominantes del país. Cuando sus periodistas opinan y suponemos que son sinceros, se tornan más papistas que el papa. Véase el breve párrafo siguiente de Elda Cantú, redactora principal para América Latina.  El martes 4 de enero estuvo a cargo del artículo de cabecera (“La carrera por el futuro”) en la edición exprés del boletín de  El Times : En Bolivia, cuyo salar de Uyuni concentra la mayor reserva de litio del planeta, EnergyX, una empresa de Texas busca aplicar una nueva tecnología para a

Gato encerrado

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 28 - 12 - 21  No tengo idea quién es Gabriel Sued, pero igual me meto en la tarde del domingo 26 en su artículo  “Sin Macri no se puede”. El resurgimiento del expresidente y la consigna que lo guía hacia 2023.  El día a día, maldita sea. Como tantas cosas o seres del cotidiano argentino desconozco a este periodista que trabaja para  EldiarioAr , un medio seminuevo y sucursal, según parece, del  EldiarioEs , publicación dizque de izquierda cuya sede se encuentra en Madrid. Algunos paisanos de por aquí (Toronto) lo recomiendan si no calurosa, sí tibiamente.  Sued , pude averiguar (averiguar poco; recordar que es la tarde del domingo) trabajó para  La Nación  y fue finalista del  premio de crónicas “La Voluntad”  con una pieza sobre  Andrés Larroque , que publicó la fina  Revista Anfibia  en 2014. Al Cuervo la nota no le habrá hecho ni medio de gracia. Más que el escozor en almas sensibles por el tema del artículo de Sued – la vigencia de Mauricio Macri – una afirmación del autor me pare

Opuestos

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 08 - 12 - 21  Hace unos días terminé  una reseña sobre  Crowds and Party  de Jodi Dean . Lo que más me interesó del trabajo fue la intensidad y entusiasmo con que la autora defendía a contramano de la época las virtudes del partido (comunista, de izquierda). Traduje para el artículo unas líneas poderosas, convincentes: … la disciplina  [en el partido]  involucra la construcción de solidaridad, el refuerzo del sentido de lo colectivo y el sostenimiento del coraje frente a los esfuerzos del capitalismo de aislarnos en el miedo y el egoísmo.   Además  (…)  es un vínculo social que interrumpe el orden simbólico e imaginario de la burguesía y se propone insertar ideales igualitarios y perspectivas de intereses colectivos  (págs. 201 y 202). No mucho después de culminar con la crónica me dispuse a leer las últimas páginas de  My father’s Keeper  (2001) de Stephan y Norbert Lebert (padre e hijo) en el que Norbert revisitó 40 años después las entrevistas que Stephan hizo a los vástagos de var

Vacunas: escepticismo espurio *

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 02 - 10 - 21  La actualidad nos somete a tener que lidiar con personas en apariencia sensatas pero que descreen de las evidencias más reconocibles y comprobables que provee la realidad. Algunos, con educación superior, aceptan las fábulas más fantásticas, informados por el noble y rebelde escepticismo. Los antivacunas conforman – lamentable paradoja – cuerpos notables de escépticos irredimibles. El veterano periodista italiano Marco D’Eramo plantea en un artículo publicado por  Sidecar  – el blog de la revista  New Left Review  – que la credulidad antigua se sustentaba en que la compartían tanto la pirámide más alta de la sociedad como los más menesterosos entre los plebeyos. Los inquisidores creían que la brujería era verdadera y también unos cuantos de los mismos acusados de ejercerla. El mundo moderno, en cambio, ha parido una forma de superstición que se acepta en nombre de la desconfianza hacia el Estado y las instituciones que ejercen algún tipo de autoridad. La nota de D’Eramo,

Posdata, Quijote

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21 - 09 - 21 Imitación del boceto de Picasso en pizarra dibujado con marcador por una estudiante antes del comienzo de clase, una tardecita de enero Cuando le contaba al Negro del frío de Winnipeg o de los osos hambrientos de Sudbury me decía, “ qué boludo, qué hacés ahí, por qué no volvés y te dejás de joder” . Yo me aconsejaba lo mismo cuando quemaban las papas, o más bien, cuando se congelaban. También cuando empecé a dar literatura.   Leer con estudiantes subgraduados que no dominan el castellano libros como  El Quijote  parece un sin sentido. Se teme la mirada vacuna del alumno que desconcierta al profesor no porque no le interese la literatura sino por la imposibilidad de cualquier comunicación. Entonces aparece el “ ¿qué hago aquí? ¿A quién pretendo redimir? ” Pero mis goces del  Quijote  pasaban por alto las limitaciones de los alumnos. También la coacción del programa que consistía en que para graduarse era necesario anotarse en el curso. *** A mí me bastaban los fascinantes h

Vuelta de hoja

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07 - 08 - 21 Un acontecimiento insólito de hace poco más de veinte años fue que me contrataran para enseñar literatura peninsular medieval y del siglo de oro en la Universidad Wilfrid Laurier. Esta institución se encuentra en la región de Kitchener / Waterloo de la provincia de Ontario, a poco más de 100 kilómetros al noroeste de Toronto. Fue insólito que me nombraran porque salvo la simpatía y curiosidad que estos periodos clásicos españoles despertaron durante los estudios graduados, no se me ocurrió que terminaría dando cursos sobre La Celestina y El Quijote. *** En la maestría y el doctorado me especialicé en literatura latinoamericana – si es que especializarse en eso fuese algo verosímil – y obvio, me propuse medrar en la academia con ese dizque saber. Hice varias temporadas de ayudantías en mi alma mater mientras alargaba mi sueño de martingalas y matungos hasta el día que rompí el cordón gracias a los oficios de mi querido profesor Keith Ellis. Me conchabaron por dos años en la

100 años

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  100 años más 24 - 06 - 21 Leer a Horacio González puede ser una señal de identidad para quienes siguen el consejo de Borges acerca del lector hedónico: leer por la sola fruición de hacerlo. Por eso perseguimos con afán sus notas y reportajes por Página 12, La Tecla Eñe, Nuestras Voces y cuanto medio, no importa su pequeñez o jerarquía, publicase lo que escribía. Vamos a extrañar pesquisar su huella en los medios. Echaremos de menos la aventura de su lectura exuberante y, cada abril, el ritual de búsqueda de sus exposiciones y de su último libro publicado por Colihue en la Feria del Libro de Buenos Aires. Dicen los que lo conocieron que atendía a todo el mundo. De cualquier modo, no hacía falta tener trato personal para percibir su solidaridad y a la vez preguntarse, cuándo dormía este hombre que además de escribir y leer a ritmo extraordinario, desparramaba conocimiento en presentaciones, conferencias, proyectos, clases y en cuanto acontecimiento o ágape fuese invitado. No me explaya

Un lector

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Un lector 05 - 08 - 21 Unas palabras sobre el amigo Vitón, que leía bastante .  En esta foto de los 80, el de arriba a la izquierda es Aníbal Vitón. Organizador de festicholas ilustres, sibarita tenaz, degustador de platos gourmet, tragos finos y elíxires furtivos; animador de clubes de poesía y de tertulias filosóficas, siempre atento al goce de la compaña. Exiliado, no le pintó hacerse viejo mirando el lago y se volvió al terruño; lo saboreó en varios sitios hasta que recaló en uno imprevisto y familiar: Monte, provincia de Buenos Aires. El año pasado, a ver de qué iba, se tomó un curso en línea sobre Cortázar con el que medraba el productivo Martín Kohan. No mucho después, sin la sanción de gurúes ni fundaciones, anarco al desgaire, exploró con un grupo de amigotes a Foucault, Lévi-Strauss y Wilhem Reich hasta el momento en que se le dio la gana. La mañana del 7 de abril nos informaron de su fallecimiento. Si coreáramos hasta la victoria siempre nos habría dedicado una sonrisita ca

Memoria caballar fallida

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Hugo De Marinis Leía  Tomar las armas  (2016) de Horacio González, cuando de repente se me sacudió la lectura por la mención del narrador de la novela del caballo  Pherénikos.  No sabía de él – raro – así que verifiqué que, más o menos milenio y medio atrás, fue pingo famoso. Por esas asociaciones que uno atribuye a la distracción, me volé a un restaurante japonés de Toronto llamado  Ramen Isshin  al que hace poco visitamos con mi pareja invitados por un matrimonio joven y progresista oriundo de Estados Unidos. Nuestros amigos pertenecen a un grupo de especialistas en encontrar tesoros alimenticios a los que solo los iniciados tienen acceso. A estas personas en inglés se los llama “ foodies ” (¿amantes y exploradores de comidas y bebidas gourmet?). El menú de Ramen Isshin consistía en su totalidad en una variedad apreciable del humilde pero noble fideo. A mi compañera y a mí no nos apetece pedir fideos cuando salimos a restaurantes por más especialistas que estos sean. Además, en mi ca