Frescura del agua en primavera
13 – 08 – 26
Compré el Página
en papel el domingo pasado. Primera vez en más de dos años. Ahí nomás le entré
a “Narrar y nadar”, de uno de mis autores favoritos, Guillermo Saccomanno. La
entrañable sección “Contratapa”, que había dejado de leer también, hace rato.
Me atrajeron tres pensamientos que saco de contexto y esbozo
el primero en estos apuntes:
“Conocí a tipas y tipos a
quienes la escritura le descendía con la frescura de agua de una lluvia fina y
brillante en primavera”.
La escritura, desciende, para mortales, no de los cielos
sino del trabajo. Nada placentero el trabajo de escribir. Salvo cuando termina.
La envidia benévola hacia los que escriben sin trabajo. ¿Existen?
Quién no extraña en un día luminoso pero frío de invierno la
frescura del agua de la lluvia en primavera. El agua de agosto es más bien
gélida, así como el trabajo gélido, en principio, de escribir algo que tenga
sentido. Se agradece la imagen ventana adentro, facturas y café mediante. Induce
pensamientos cálidos, promisorios que ensayan explicaciones por la permanencia
en el molde y las ausencias prolongadas.
HD

Comentarios
Publicar un comentario