Contratapas que te bajan la moral


Me aprestaba a comenzar la lectura de la novela – que la contratapa llama no-novela – Anatomía de un instante (2009) de Javier Cercas, con cierta reluctancia porque Cercas es un tipo que sabe pero se ha estandarizado en la línea comercial. Nada malo con hacer pasta. Escribe largo, últimamente de más, si bien con oficio. Alguien que lo conoce intima que hace esto porque Penguin Random House le exige por contrato que llegue a cierto número (alto) de páginas. Vaya a saber. Disfruté Soldados de Salamina (2001) y no tanto de El impostor (2014) que sí me hizo morir de risa. El hombre, simpático, se las apaña para entretener. Pobre decisión que el pulpo Random House le pidiera un par de líneas, también para la contratapa, al “olfachón de la cultura” (Horacio González dixit, en Gonzalianas [87], el antólogo Alberto Manguel, de fugaz paso por la dirección de la Biblioteca Nacional argentina. Ha de ser que entre entretenedores se entienden. Si Anatomía de un instante es “una de las obras capitales de la literatura en lengua castellana de nuestra época” lo celebraré al fin del verano cuando la termine. Qué va, por una parte el libro tiene 437 páginas sin contar las de las notas, lo han impreso con un tipo de letra endemoniadamente pequeña y por la otra, pienso por el camino leerme otros gigantes y enanos de la literatura en lengua castellana.

ALS

albertoluissacco@guardaconellibro.com

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